Tomás Moro
En este blog hablaremos sobre la vida de Tomás Moro. La curiosidad, el interés y la admiración que sentimos hacia él nos ha hecho elegirlo de entre otros muchos personajes que también han marcado la historia. En la actualidad, los jóvenes sabemos relativamente poco de este personaje. Con este artículo pretendemos dar a conocer los detalles más importante de Tomás Moro, que todos aprendamos de él.
Nos gustarúia que nos vayáis dejando en los "comentarios", opiniones, sugerencias, críticas, preguntas... Os responderemos con mucho gusto.
Tomás Moro nació en Londres (1478) y fue decapitado allí mismo en 1537. Laico, casado y con cuatro hijos, amigo de los franciscanos, humanista y jurista, escritor y hombre de gobierno. Por sus convicciones cristianas se opuso a las pretensiones de Enrique VIII, para su desgracia. Fue canonizado en 1935, y Juan Pablo II lo proclamó patrono de los obernantes y políticos en el 2000.
Es un mártir de la Iglesia de Inglaterra.
A los 13 años se fue a trabajar a la casa del arzobispo de Canterbury y éste, al darse cuenta de su inteligencia, lo mandó a estudiar al colegio de la Universidad de Oxford.
"Por no tener dinero para salir a divertirme, tenía que quedarme en casa y en la biblioteca estudiando."
Lo cual le fue de gran provecho para su futuro. A los 22 años ya era doctor en abogacía. Le llegaron dudas de la vocación que Dios le tenía destinada. Al principio se fue con los cartujos, después con los franciscanos. Vio que éste no era su camino y optó por el matrimonio. Pero su vocación iba un poco más allá. Quería actuar en el gobierno y escribir libros.
Acostumbraba a visitar los barrios pobres para conocer sus necesidades y ayudarles mejor.
Escribió bastantes libros, muchos de ellos contra los protestantes, el más famoso es "Utopía", significa lo que no existe. Esta obra lo hizo muy conocido en toda Europa.
De abogado pasó a ser profesor, luego secretario del alcalde y en 1529 canciller. Este cargo no cambió su sencillez, seguía interesándose por los más pobtres y desamparados. Al divorciarse Enrique VIII y declararse Jefe Supremo de la religión de la nación, declaró la persecución contra todo el que no estuviese de acuerdo con él. Tomás Moro no lo aceptó. Fue destituido de su alto puesto, le confiscaron sus bienes y lo encerraron como prisionero en la torre de Londres durante 15 meses. Son verdaderamente hermosas las cartas que escribe desde allí a su hija Margarita, que estaba muy desconsolada.
"Con esta cárcel estoy pagando a Dios por los pecados que he cometido en mi vida. Los sufrimientos de esta prisión seguramente me van a disminuir las penas que me esperan en el purgatorio. Recuerda hija mía, que nada podrá pasar si Dios no permite que me suceda. Y todo lo permite Dios para bien de lo que lo aman. Lo que el buen Dios permite que nos suceda es lo mejor, aunque no lo entendamos, ni nos parezca así"
En el último consejo de guerra que le hicieron a él respondió:
"Tengo que obedecer a lo que mi conciencia me manda, y pensar en la salvación de mi alma. Eso es mucho más importante que lo que el mundo pueda ofrecer"
Tomás pasó el resto de su vida escribiendo, sobre todo en defensa de la Iglesia. En los meses de prisión, escribió varios cientos de hojas que forman unos e los más conmovedores testimonios de la fidelidad de un ser humano a su conciencia, a la verdad y a sus principios. Además de numerosa correspondencia, oraciones conmovedoras encontradas en su libro de las horas, y una "Instrucción para recibir el cuerpo de Cristo", ha escrito dos obras impresionantes: " Un diálogo de la fortaleza contra la tribulación" y "La agonía de Cristo".
Moro dentro de su silencio escogió y valoró cada palabra para fabricar la prostesta más apasionada, y al mismo tiempo serena a favor de la libertad del espíritu humano, iluminado por la verdad. El cristiano puede vivir sin muchas cosas, pero no sin su libertad. Sin esa libertad del espíritu, las demás libertades pueden ser cadenas. Ésto es lo que Moro tiene presente al hablar en algunas cartas del "respeto a su alma". La auténtica libertad es la fuente de su alegría:
"La claridad de mi conciencia hizo que mi corazón brincara de alegría"
Se le dictó sentencia, su buen humor lo acompañó hasta el final. Sus últimas palabras:
"Muero como el buen servidor del rey, pero primero Dios"
Se le cortó la cabeza, porque ella era lo que sus enemigos no pudieron conquistar en él. Antes de ser apresado, dijo:
"La batalla está ganada"
Batalla consigo mismo, a la tentación, a los temores, al mal, la verdad contra la mentira, ...
Por primera vez en la historia, junio 2002, han puesto una imagen del mártir en una iglesia anglicana. Es verdaderamente " un hombre para todas las épocas".
Bajo nuestro punto de vista, la vida de Tomás Moro debe servirnos como ejemplo a seguir en este mundo tan difícil. Esa intolerancia que existe no sólo entre diferentes razas, sino entre nosotros mismos, en nuestra vida cotidiana. El espíritu de libertad tendría que estar presente en todos, pues no deben existir pueblos que dominen a otros, ni personas que por su poder estén por encima de otros, todos hemos nacido en las mismas condiciones y vamos a morir igualmente. Nuestra vida debe ser dirigida por nuestra conciencia, libre de ataduras, sin pensar en las críticas de los demás hacia nuestros actos. Debemos ser libres para hacer aquello en lo que verdaderamente creemos, aunque tengamos que atenernos a las consecuencias. Ésto podemos llevarlo a la práctica en nuestro día a día donde encontramos tanta discriminación por no pensar igual que otros grupos sociales o por no tener la misma apariencia física.
